jueves, 16 de noviembre de 2017

La cita atlántica del turismo

Inauguración de la Feria de 2016
La semana próxima tendrá lugar la 41 edición de la 41 Feria Internacional del Atlántico (23-26 de noviembre). Estamos ante una nueva ocasión para el encuentro y el intercambio de soluciones profesionales para la industria turística, como reza el lema de este evento que está reconocido como feria oficial de Canarias y certificado por el organismo internacional ferial UFI. Una confirmación de su vocación global y atlántica. Hasta aquí, todo es muy profesional y avalado con una experiencia indiscutible, pero además hay un trasfondo social e identitario en esta actividad ferial, la experiencia durante décadas de tener y ofrecer en una gran feria aquello que nos hace un destino con ADN de éxito en diferentes épocas. Por ello en sus principios se celebró aquí Expotur (el antecedente de lo que sería Fitur) y tras una etapa de agonía se produjo el rescate de la Feria tras años extinguiéndose. Pero no sucedió lo peor y se produjo el cambio de rumbo el año pasado, coincidiendo con el 50 aniversario de la inauguración de la Feria del Atlántico.

Y, curiosamente, sucedió un fenómeno poco destacado en la vorágine de cifras y personalidades: la sensación general de que la feria es algo de todos/as. Es parte de lo cotidiano, de la vida isleña.

Con esa naturalidad casi despreocupada, el año pasado cientos de profesionales y expertos impulsaron los contactos, vieron las novedades y las posibilidades de negocio. Encuentro, conexiones múltiples... la mejor respuesta al esfuerzo de cada expositor que se esmera en exhibir y tratar de captar el interés de quienes buscan la calidad, seguridad, garantía, eficiencia para el ahorro... Todo ello en un enorme abanico de empresas de suministros, reformas, modernización y mantenimiento para un pujante sector turístico que trabaja las 24 horas los 365 días del año y encima se expande y mira hacia el futuro. Algo que a fuerza de leerlo y escucharlo repetidamente durante años y décadas, ya no nos llama la atención.

Todo es muy natural gracias a la profesionalidad de un gran número de personas que mantienen la actividad turística en puestos de liderazgo mundial, en una comunidad donde más del 33% del PIB se produce directamente por el sector, con más de un 35% de todos los empleos pendientes del turismo y un porcentaje similar en el total de la recaudación fiscal. Por ello es normal que muchos profesionales del turismo isleños (y deberían ser más si hubiera una orientación adecuada) sean objeto de deseo de otros destinos al trabajar en el sector económico más global y de mayor crecimiento en el mundo.

No se extrañe del éxito de nuestros profesionales. Estamos ante un perfil muy especial de gran movilidad y transversalidad. Una comunidad que además es muy bien avenida y que podemos encontrar con su excelente trato en citas ineludibles, aunque sólo sea para el reencuentro y compartir: las ferias. Unas son escaparates de los cada vez más numerosos destinos y otras, como la Feria Internacional del Atlántico, más profesionales y de contacto directo, para los responsables de que los productos y servicios turísticos compitan en un mercado complejo y transversal, global y cambiante, donde el vértigo del día a día se mezcla con los impactos de múltiples acontecimientos y situaciones en todo el planeta. Por ello, cada vez que finaliza una edición de cada feria se anotan la próxima edición en sus agendas, la del reencuentro y la de compartir, la de la conexión personal que no se pierde y que te obliga a ir, con gusto, a trabajar y no perder el pulso del sector.


Cada feria es un mundo de oportunidades para gentes tan dispares como los médicos de un hospital que atiende a un noruego, un masajista de un spa que cuida el bienestar de un alemán, un patrón que conduce la embarcación para que un grupo de franceses avisten delfines y corran junto a Taurito en motos acuáticas, o los profesionales del turismo activo, del alojativo, del transporte, de las telecomunicaciones, de los suministros, alimentos y bebidas, o el pianista que realiza su peculiar ruta por los hoteles para animar a los clientes mientras disfrutan de una bebida después de una jornada de relajación bajo el sol.

Por ello, esta feria no es una pasarela de trajes típicos ni un folleto animado que te asalta en cada rincón, ni tampoco una interminable excursión de pabellones que parecen un festival étnico o un carnaval dedicado a las culturas del mundo. Esta es la cita para el sector, el encuentro del turismo, inevitable, al que no puedes faltar para conocer, aprender y valorar la labor profesional que hay tras el envoltorio del producto turístico tan exitoso que tenemos.

Un prestigioso y amplio grupo de profesionales que hacen posible el liderazgo del destino turístico en el que también uno de sus atractivos es el de la actividad ferial, incluso el de congresos y convenciones que intenta abrirse paso en un destino en el que el sol y playa ocupa toda la oferta alojativa, pero que ha estado activo en esta isla desde que en 1963 se celebrara el exitoso Congreso Internacional de los Skal Club y que diera el espaldarazo a la creación de la Feria del Atlántico que durante 50 años nos ha contagiado del ambiente ferial que hoy vemos como natural y que ha dado lugar a varias réplicas en toda la geografía insular: ferias en el noroeste, en el sureste, regionales, insulares de vinos, de quesos, de artesanía. Una oferta que otras islas intentan imitar gracias a la experiencia y éxito de nuestra feria, donde tenemos una cita la próxima semana.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Lo que pasa en Maspalomas se queda en Las Vegas

Maspalomas y Nevada. Curiosas similitudes

Hace más de un siglo que Domingo Doreste creó el mejor eslogan publicitario para Gran Canaria: 'Continente en miniatura'. Hoy día debemos felicitarle (y agradecerle) por el acierto al concebir el lema más acertado para la isla, pero también hemos de hacer un esfuerzo por actualizar la visión de esa marca unos cien años después y que, de entrada, nos permite afirmar que este territorio es más que un continente, se trata de un mundo en miniatura. Un 'planeta' diminuto de paisajes y ecosistemas muy complejos y variados en un pequeño territorio, que además cuenta con algunas infraestructuras clónicas o eventos que también suceden en otros puntos del globo, como sucede en varios aspectos con las coincidencias entre el sur turístico de Gran Canaria y los acontecimientos o localizaciones existentes en el Estado de Nevada, un Estado de interior que no toca el océano Pacífico. Sin embargo, con algunas diferencias insalvables, encontramos diversas similitudes que nos sirven para plantear este juego de 'vidas paralelas' o territorios totalmente contrapuestos pero que a la vez nos permiten dar rienda suelta a la imaginación.

De entrada, tenemos dos ciudades surgidas para el ocio y el turismo a lo largo del siglo XX, una de manos de la mafia y el juego en una antigua y solitaria estación de trenes, mientras la otra es fruto de la iniciativa de la nobleza y un concurso internacional de ideas. Las Vegas se ha convertido en la meca mundial de las convenciones, el espectáculo y la diversión. Maspalomas es el destino europeo de sol, playa y los macroeventos LGTB. Así como el gran reclamo para que los países nórdicos tengan Gran Canaria como su principal destino en el mundo.
Festival Burning Man en Black Roc

El gay pride,  el winter pride, el carnaval alemán... son macroeventos que atraen a miles de personas de todo el mundo, con sus shows y galas, con su gran discoteca al aire libre y mientras tanto, en el desierto de Nevada se produce cada año un encuentro de miles de personas de lo más sorprendente y creativo, el “Burning Man” (quema del hombre o el hombre quemado), un evento anual de seis días de duración que se desarrolla en Black Rock durante septiembre y que se ha convertido en una sugerente fiesta creativa multitudinaria. El encuentro finaliza con la quema de una enorme escultura de madera con forma de humano, algo así como la 'quema del Judas' que tiene lugar en Teror, aunque dentro de un ritual religioso que pone fin a la Semana Santa.
Autopista extraterrestre hacia el Área 51
Más sorprendente aún es el misterioso uso de las instalaciones ubicadas en el Área 51, con sus leyendas urbanas de la presencia extraterrestre y que alimentan las teorías conspiratorias sobre el uso de esta base militar, relacionados con los mitos de la existencia de vida en otros planetas... Es curioso que en Maspalomas, al sur de Gran Canaria, la NASA creara las instalaciones de la estación de seguimiento de los programas espaciales Geminy, Mercury y Apollo, lo que provocó también teorías conspiratorias sobre el uso de la estación para actividades de la CIA en Canarias, cosa que en plena 'guerra fría' daba alas a las potenciales campañas políticas contra la presencia yankee en la isla. Sin embargo, gracias a Maspalomas y a la antena ubicada en la estación espacial, desde Gran Canaria se pudo escuchar con claridad el primer gran paso de la humanidad en la luna.

Abajo, a la derecha, estación de la NASA en Maspalomas
Pero no quedan aquí las únicas coincidencias y, aunque no voy a señalar otros vínculos relacionados con la actividad turística entre Las Vegas y Maspalomas Costa Canaria, hay que destacar lo sorprendente que resulta que estas dos ciudades cuenten con presas de bóveda o de arco espectaculares, como son la gran presa Hoover, famosa por el cine en numerosas producciones que incluyen la saga de Superman, mientras en Gran Canaria se encuentra la presa de Soria como icono de las obras del condado para el desarrollo de la comarca del sur de la isla y, por ende, del conjunto de Gran Canaria.

Presa de Hoover en Las Vegas y Presa de Soria.
El presidente de EEUU, Herbert Hoover, impulsó la ciudad artificial de Las Vegas con la construcción de la presa de arco o bóveda que lleva ahora su nombre. Un embalse con capacidad para 35.000 hectómetros cúbicos del Colorado, construida en 5 años (1931-1936) que, además de garantizar el agua, provee de electricidad a la ciudad con más bombillos por metro cuadrado del planeta.

Por su parte, en el Atlántico, el Conde de la Vega Grande quiso garantizar el agua a Maspalomas con la presa de Soria, el único embalse de este formato en las islas en una época en la que en España se puso de moda este tipo de construcciones de bóveda o arco. La presa de Soria cuenta con capacidad para 32 hectómetros cúbicos (de aire, dada la dificultad o imposibilidad de que algún día se llene). Fue construida en 10 años (1962-72) y se ha convertido en un icono del patrimonio industrial de Gran Canaria (podría y debería declararse como Bien de Interés Cultural), por su singularidad y espectacularidad.

Hay otras cuestiones de las que aprender y que deberíamos tener en cuenta para comprender el éxito extraordinario de Las Vegas, incluso para recuperar el turismo norteamericano que tuvimos y perdimos, con su concepto de permanente renovación, ya que allí parece que no se aplica la teoría del destino 'maduro' que atenaza el presente y futuro del destino, o sirve de justificación a la incapacidad de nuestros gobernantes para facilitar una constante modernización y adaptación del destino a las demandas de los usuarios. Y tampoco, siguiendo con las similitudes fallidas, hemos logrado que se impulse una imagen de marca gracias a la capacidad del cine y la televisión como han conseguido en Las Vegas convertida en uno de los iconos del cine en el mundo.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Misterio y muerte como atractivos turísticos

Cráneos en el Museo Canario.
"Estoy seguro que a cualquiera le gusta un buen crimen, siempre que no sea la víctima". (Alfred Hitchcock)

Miedo, misterio y muerte, las tres 'M' de otra forma de hacer turismo en contraposición a las 4 'S' del turismo de sol, playa, arena y sexo (en ingles: sun, sea, sand & sex). Una de las más antiguas motivaciones para el viaje y la experiencia. Sin duda, no se trata de una motivación tan masiva como el turismo de sol y playa, aunque en algunas ocasiones sí podríamos hablar de importantes desplazamientos en las grandes peregrinaciones... Destinos también asociados a la muerte y a los misterios capaces de provocar emoción, el éxtasis o incluso milagros. ¿Acaso no incluimos estos lugares en nuestros itinerarios junto a templos en los que muestran esculturas y cuadros de terroríficos apocalipsis para toda la familia, incluida la aterrorizada infancia?

Pues en eso estaba pensando para abordar una tertulia en la radio (Bungalow 103, el programa especializado en el sector) sobre turismo tenebroso, peligroso, paranormal, terrorífico o simplemente oscuro... Y la primera evidencia es que hay oferta y demanda.¡Y muy amplia!

Para poder hablar de este tema -que en realidad abarca muchos temas- se puede plantear varias perspectivas empezando por intentar definirlo o describir qué es lo que mueve a provocar un movimiento de turistas hacia aquellos lugares con historias de tragedias o misterios, donde se produjeron sucesos que convirtieron a sus personajes en protagonistas o porque los protagonistas ya eran personalidades antes del acontecimiento, mayoritariamente con componentes de criminalidad o misterio.

Y a esas personalidades las encontramos en lugares de culto porque en ellos fallecieron o descansan (o deberían respetar su paz) los restos de reconocidos artistas como Jim Morrison (su tumba en París era -no sé si sigue igual- lugar de encuentro para beber, fumar y escuchar música), la tumba de Carlos Marx o de Lenin en la Plaza Roja (si sigue ahí, donde se retrataban los recién casados!!!), el túnel donde murió Diana de Gales, la acera o avenida donde asesinaron a John Lennon o a JFK... O los sepulcros en La Meca, Santiago, Lourdes o Fátima, donde el ambiente que se respira a expectación es inquietante.

Y es que las tumbas, cementerios, panteones, necrópolis, pirámides, osarios, son referentes para el turismo, porque la vida y la muerte son las realidades sobre las que gira el pensamiento y la certeza de la humanidad. Desde las primeras páginas de la historia el culto a la muerte está presente en todas las sociedades, con un respeto y una solemnidad digna de ser conocida y reconocida.
Cadáveres en un campo de concentración nazi.
Pero la muerte puede tener muchas caras, y no todas tan solemnes. El ser humano ha sido también capaz de crear los métodos más sofisticados y sádicos de exterminio. Ya sea la historia del conde Vlad (el famosísimo sanguinario que inspiró a Drácula) o los campos de concentración nazis, los comunistas, o los centros de tortura desde la torre de Londres, la inquisición o la persecución de la brujería como en Salem... Sin olvidar las guerras y su afán de destruir cada vez a más personas con el menor esfuerzo, desde las bombas de gases, pasando por el bombardeo de Guernica a la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki.

Sin olvidar la pérdida de libertad como una forma de tortura, como el caso de Nelson Mandela, cuyo cautiverio ha sido uno de los más famosos que ha hecho atractiva la visita al presidio donde fue encerrado durante 27 años por el régimen racista surafricano.

Y, como no todo va a ser tétrico, tenemos en torno a la muerte muchos festejos como los finados, o el marketing del Halloween, la espectacular fiesta de los muertos en México.
Ruinas de Belchite.
Lo cierto es que en un folio hay muy poco espacio para un tema con tantas posibilidades. Hablar de cómo ha quedado para el recuerdo el encierro en vida de los enfermos de peste en el barrio de Mary King Close, el miedo a la figura decapitada de Sleepy Hollow, las coincidencias dramáticas del director de 'La semilla del diablo', 'El Baile de los vampiros' o 'El Pianista', Roman Polansky, y el sádico asesinato de su mujer, Sharon Tate. La atracción de la muerte en el arte, como las momias/arpilleras de Manolo Millares, o los misterios de algunos colectivos -además muy perseguidos- como la masonería (en su 300 aniversario) o la búsqueda de cacofonías en las ruinas de Belchite, donde se produjo uno de los más cruentos enfrentamientos de la Guerra Civil. Y, como era de esperar, a la sombra de esta potencial demanda surgen empresas innovadoras con propuestas para aprovechar todo este interés por lo misterioso y sus rituales, así tenemos a Turinka y La Casa de los Enigmas, ambas en Gran Canaria. Una isla en la que hay mucho misterio y sucesos escabrosos, en sus cementerios y en determinados lugares como el Llano de las Brujas (en la capital) o la casa de las brujas de Telde, en la plaza de Santo Domingo donde tuvieron lugar los autos de fe de la Inquisición, o en numerosos rincones de Gran Canaria donde se produjeron sucesos como la Cruz del Boticario en los Pinos de Gáldar donde fue asesinado.

Pasen y disfruten, aunque puede que luego no puedan dormir...

martes, 12 de septiembre de 2017

Gran Canaria ante el Día Mundial del Turismo

Inauguración del monumento del cincuentenario.

Hace cinco años, por estas fechas, celebramos en Gran Canaria el Día Mundial del Turismo con la presencia del Secretario General de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai, quien por primera vez visitaba el Archipiélago. Días después conmemoramos el 50 aniversario de la ciudad turística Maspalomas Costa Canaria. Ambos acontecimientos promovieron el reconocimiento del turismo como principal factor para lo bueno y lo no tan bueno que ha vivido –y cambiado- la isla en este medio siglo. Un debate permanente y obligado.

Gracias a estas dos celebraciones se movilizó un gran número de personas con los que pude profundizar -como Comisario del cincuentenario- en el conocimiento de lo que sucedió en el sector desde perspectivas muy dispares de lo acontecido y de lo que no sucedió, cómo lo hicieron y cómo lo vivieron. Pero más interesante aún fue averiguar las impresiones de sus protagonistas tras una 'aventura' que lo transformó todo en la isla. Como ejemplo, cabe destacar que los ingresos por licencia de obras en San Bartolomé de Tirajana pasaron de 332 pesetas en 1957 a 434.466 pesetas en 1966. En ese año, existían en el municipio 1826 camas turísticas. En apenas 12 años Maspalomas  recibía más turistas que Las Palmas de Gran Canaria, y hoy posee 91.000 camas hoteleras y extra hoteleras, el 70% de las existentes en la isla.

No voy a repetir aquí el listado de personalidades, personajes y personas que han sido o son actores en esta historia, ni el inventario de realizaciones, ni cómo se produjo la rápida transición de la sociedad agrícola a la de servicios en nuestra isla (para todo eso ver numerosos artículos en mi blog 'Islas bienaventuradas'). Tan sólo pretendo reflejar lo vivido hace cinco años y, sobre todo, el impacto que originó una movilización de la sociedad canaria por el turismo que produjo -sin saber el alcance real- la mayor promoción de Maspalomas Costa Canaria desde la convocatoria del concurso internacional de ideas cincuenta años antes.

Todo fue posible gracias a la receptividad e implicación por parte del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana para poner en marcha estos eventos, casi sin tiempo y ante la incredulidad –o falta de interés- de las demás instituciones y de la mayoría del empresariado tan poco dado a la participación más allá de sus obligaciones tributarias. Aún así, algunas empresas se comprometieron (ahí están las hemerotecas donde aparecen los patrocinios) junto a figuras relevantes de la sociedad civil que colaboraron activamente y gracias a los/as cuales se pudo realizar múltiples y variadas acciones. También hay varias realizaciones que lo recordarán: el monumento de la ‘estaca’ ideada por el arquitecto Manuel de la Peña para que el conde de la Vega Grande diera inicio a la urbanización. O el Foro Internacional de Turismo y la red de municipios turísticos españoles (aunque en un principio se planteó que fuera atlántica, pero todo se andará).

Construcción de Las Olas y Las Arenas.

No se pudo realizar el museo o centro de interpretación del turismo como fenómeno global, con el protagonismo histórico de estas islas en la actividad turística en el mundo y con el objeto de hacer pedagogía sobre la actividad turística con sus aspectos positivos y negativos. La propuesta fue el Faro de Maspalomas, aunque lo ideal habría sido el edificio de La Rotonda, la primera construcción de Manuel de la Peña por encargo del Conde para el turismo, que fuera demolido sin tener en cuenta su valor histórico y arquitectónico. Hoy, cinco años después, sigue sin abrirse el susodicho Faro que incorpora un proyecto de promoción de la artesanía.

Tras aquellos hitos, se consolidan las iniciativas que se pusieron en marcha, pero quizás sea necesario mantener vivo el espíritu de aquel otoño y plantear otras nuevas propuestas para dotar al destino de un impulso permanente. Todo ello sin olvidar que en aquel momento tan trascendente, Maspalomas Costa Canaria no consiguió la colaboración necesaria de otras instituciones para que sumaran, y desde la perspectiva del tiempo creo que no lo entendieron, o no quisieron. Por el contrario, con los ecos de los aplausos todavía en el aire se produjo un enfrentamiento que trasladó del ámbito empresarial al institucional las pugnas existentes por el control del destino, que tanto han perjudicado a los intereses de la isla. Sin que olvidemos la alarmante pérdida del paisaje dunar que pocos quieren reconocer.

Han pasado 55 años desde aquel concurso y seguimos sin entender que Maspalomas Costa Canaria sigue siendo el principal activo y atractivo de Gran Canaria y el turismo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Microalgas, barcos humeantes, ahogamientos y lo que venga...

Nueva estampa playera canaria a la que acostumbrarse.
Se acumulan a diario las noticias que deberían motivar la preocupación y una respuesta o declaración de las patronales turísticas de las islas, para reclamar las medidas necesarias que eviten la penosa imagen de destino de sol y playa con un litoral que aparece en los medios de comunicación extranjeros como un escenario de 'Walking dead'. Una apocalipsis zombi...

Por un lado, surgen sorpresiva y abundantemente las microalgas o cianobacterias que no son precisamente de espirulina con sus excelencias, sino que corren por las redes documentos que aseguran que revolcarse en esa nata no es nada aconsejable. Cerca de esa marea de tintes escatológicos hay un injustificable volumen de vertidos fecales al mar que en algunas islas y ciudades es tan escandaloso que ha motivado sanciones de la UE. O el cierre de playas como el Confital libre de construcciones pero vertedero de residuos urbanos.
Derrota del MV Chesire.
Más lejos todavía, pero acercándose a puerto, el barco 'MV Chesire' con su cargamento de 40.000 toneladas de fertilizantes que ha paseado por las aguas macaronésicas mientras dejaba su estela flatulenta de humo de sus reacciones químicas, una nube que advertía del riesgo de un desastre ecológico que mandaría la imagen de Canarias al paredón de lugares indesables por muchos años. Es curioso que el 20 de agosto, cuando la derrota de la corriente llevaba al buque hacia el suroeste de El Hierro, se enganchara un remolcador con el objetivo de conducirlo al puerto de La Luz. ¿No estaba más cerca otro puerto?

Por si fuera poco, casi cada día conocemos un nuevo caso de fallecido en las costas isleñas, por casuísticas muy dispares -que se deben señalar- pero en conjunto muestran una imagen alarmante de nuestro litoral que hemos de corregir. Y también convivir con esta realidad y la búsqueda de soluciones, porque vivimos rodeados de mar y por el mar. Una población de cerca de 850.000 grancanarios y más de 3 millones de turistas hacen mayoritariamente vida en torno al mar, y el riesgo está ahí, permanentemente, para casi todos.

Pero, siendo importantes todos estos temas -que podrían evitarse-, tenemos que advertir un elemento común que debe preocuparnos y es el papel de las administraciones en el origen, desarrollo, vía de solución y responsabilidad de la comunicación de estas amenazas o factores de crisis. Todo ello bajo una 'tormenta perfecta' que une todos los problemas para darle un carácter de huracán de nivel 7 sobre el turismo en las Islas de carácter devastador.

Están tardando los empresarios y los partidos políticos (las instituciones) en dar respuesta con fechas y cifras para solucionar los vertidos en todas las islas; evitar que el barco provoque un desastre mayor; acabar con las playas cerradas con su mancha de algas; y controlar el uso de las playas, principal objeto de la actividad turística.

En un sector tan competitivo, los vertidos fecales, buques peligros, ahogamientos, y las amenazas de huelgas, denuncias falsas, volcanes submarinos, temblores de tierras o la locura terrorista, son suficientes argumentos para que el sector turístico exija su participación en mesas de seguridad y la creación de un protocolo de situaciones de crisis porque, de haberlas, saldremos perdiendo todos.

martes, 29 de agosto de 2017

Turismo a gogó, el viaje como revolución social

Leon Blum, segundo por la izquierda.

El rechazo al turismo pone en el punto de mira la socialización del ocio que comenzó con la ley de vacaciones pagadas implantada por el gobierno del Frente Popular francés, presidido por Leon Blum (1936). En su momento, la iniciativa fue revolucionaria y tendría largo recorrido, al provocar el proceso de transformación de la sociedad industrial (o agrícola, como en Canarias) a la sociedad de servicios. ¡Y tanto que lo ha conseguido!

El parón turístico provocado por la II Guerra Mundial fue traumático, pero también dejó allanado un aspecto fundamental para el desarrollo turístico: transporte de mayor capacidad, más rápido y con la conectividad propagándose por todos los rincones del planeta, sin discriminar entre ideologías o modelos económicos, ya que se produce en el ámbito de los países capitalistas y también inspiró actividades y lugares que pusieron de moda los países de ideología comunista, aunque muchos de esos iconos del turismo colectivista quedaron abandonados con la caída del 'telón de acero' y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética.
Buzludzha, icono búlgaro del turismo comunista, hoy en ruinas
El proceso era imparable: cada vez había más gente con dinero -aunque fuese poco-, y un tiempo regulado para gastarlo en cada vez más destinos posibles. Y, encima, los precios bajaban para llegar cada vez a más personas. Viajar dejó de ser para las élites... (por un tiempo).

En esta situación se vuelcan todas las fuerzas económicas. Incluso en regímenes como el comunista se establecieron períodos de vacaciones y crearon lugares para estancias de ocio o visita obligada (mausoleo de Lenin, plaza Roja o el acorazado Potenkim), con una importante carga ideológica o simbólica, más que de ocio o negocio, como sucediera también en las residencias o albergues sociales de la dictadura franquista, con su carga de adoctrinamiento político y religioso, o las colonias fascistas creadas por Mussolini.
Colonia italiana en Cattolica, Mar Adriático.
Pero, ideologías al margen, durante las últimas seis décadas el turismo ha impulsado el transporte a velocidad de vértigo incrementando las plazas ofertadas y los destinos, lo que ha hecho del turismo un apetecible negocio, el sector que menos ha sufrido el embate de la crisis de la última década y el que primero ha comenzado a crecer. Por ello, han transformado los aeropuertos en grandes centros comerciales y alguno de ellos se ha visto favorecido por decisiones que interesaban más a sus negocios que a los viajeros y compañías aéreas obligados a realizar escalas en terminales como Barajas cuando podrían realizarse vuelos directos.

Zona turística de Niza.
Con los años el fenómeno ha tomado otro cariz. Aquellos pioneros del turismo popular y que eran recibidos como personas exóticas con otras lenguas, razas, religiones, monedas y otra realidad política, fueron transformándose en una masa cambiante y creciente. Las ciudades, antes plácidas e integradoras de este visitante, se llenan de mareas y/o tsunamis multiétnicos que desplazan o ahuyentan al nativo de los centros históricos. La demanda desborda a la oferta y chantajea por el secuestro del espacio: “Si subes los precios me llevo a los turistas a otro/a lugar y ahí te quedas con el vacío".

Más allá de esas disfunciones e intereses económicos en torno al turismo, ésta actividad se ha manifestado como una revolución social permanente y cada vez más poderosa, a la vez que impactante. A todos los turistas les mueve la búsqueda de experiencias que le alejen de la monotonía con unas expectativas que pretenden alcanzar más allá de lo planificado, cuando en realidad es una actividad que se 'normaliza' y ya se reducen las 'sorpresas' durante el 'viaje' y se circunscriben al posible retraso del vuelo, pérdida de maletas, el establecimiento menos agradable que lo ofertado/imaginado, algún contratiempo, mal tiempo, alguna experiencia desagradable con las compañías efímeras o el servicio, o que uno no tiene el cuerpo para que sea feliz. Situaciones no placenteras pero tampoco sufridas por la mayoría de los casi 1300 millones de turistas que se desplazaron por el mundo en 2016: 39 turistas que cada segundo parten en el planeta hacia su ilusión.

Pero ese es el resultado de décadas de consolidación del turismo como fenómeno de masas, llamémosle turismo pop o popular. ¡Y tan popular! como que representa más del 10% del PIB y del empleo en el mundo, el 7% del comercio internacional y el 30% de las exportaciones de servicios, según la Organización Mundial del Turismo. Y si nos fijáramos en lugares como las Islas Canarias, las cifras son para tener mucho cuidado cuando se habla del principal sector de actividad económica con diferencia respecto al resto de sectores.
Fraga, ministro de Información y Turismo, junto a Franco.
Volviendo a sus orígenes, los del turismo popular, podríamos llamarlo turismo a go-gó. Y no acuño nada nuevo, ya lo advertía en 1974 Mario Gaviria en su obra "España a Go-Go. Turismo charter y neocolonoalismo del espacio" un anticipo a lo que sería la 'bola de nieve' iniciada en la etapa Fraga al frente del Ministerio de Información y Turismo, que ha seguido creciendo y ahora convive el negocio del charter (ya tradicional) con el transporte low cost y otras fórmulas de viaje. Y todas conducen al mismo sitio o sitios, en particular los destinos de sol y playa -mayoritarios para el turismo europeo-, de grandes ciudades o ciudades monumentales.

Y sí. Se pensó en planificar el boom turístico con la idea (delirante) de crear cientos de miles de camas como si no fueran a tener ningún efecto negativo, ofreciendo todas las bendiciones, pero no pensando en si era realmente posible o necesario, sino porque había que poner en el mercado un suelo improductivo potencialmente rentable para que España atrajera divisas -que no fueron tantas, pero necesarias- para salvar e impulsar la economía de un país empobrecido por la guerra y el aislamiento posterior.
Chicas gogó. Una moda nacida de la sociedad de ocio.
El problema es que no hemos aprendido las lecciones y seguimos pensando y actuando igual. Aquí no ha pasado nada (hasta ahora) y con dinero público seguimos empeñados en atraer más turistas de los que ya caben y así poder 'vender' el éxito de un crecimiento ilimitado que puede estallar/pinchar en cualquier momento sin reflexionar si vamos hacia un callejón sin salida. Un claro ejemplo, que obligaría a replantearse las tesis al propio Luis Bassat ('El libro rojo de las marcas'. 1999), es el de Barcelona, donde el fenómeno de la turismofobia es más relevante.

El territorio se va agotando y los riesgos no son afrontados, mientras se empeoran por Decreto (en contra del criterio de muchos empresarios turísticos) las condiciones laborales de los empleados del sector como el caso de las limpiadoras de piso (Kellys), y crece el rechazo social en determinados destinos que ven desbordados para 'morir de éxito'. Un éxito que puede poner en riesgo la economía del lugar o el logro social que supuso en su momento la política social del turismo como un derecho de los trabajadores, de las masas populares que, ahora, son más sentidas como un problema que como una fuente de riqueza. Salvo en los destinos 'exclusivos' que suponen la vuelta al modelo de élites con un poder adquisitivo al alcance de muy pocos.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Un gran paso para Maspalomas (1969-2019)

Foto satélite de  instalaciones de la NASA en Maspalomas.
El 20 de julio de 2019 se conmemora el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna. Se trata, sin duda, de uno de los acontecimientos más importantes desde el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en el que, nuevamente, tuvo un papel protagonista la isla de Gran Canaria y Maspalomas. Quienes me conocen saben que suelo aprovechar estos acontecimientos para intentar hacer pedagogía acerca del viaje y del turismo, pero no sólo para explicar o denunciar, sino también para darle la relevancia que se merecen. Aquí les muestro mi propuesta a la espera de que alguien recoja el guante y no deje pasar más el tiempo para poder hacer bien las cosas y, por supuesto, que no dejen pasar esta ocasión única para la marca Gran Canaria como plataforma del turismo y el viaje.



Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins realizaron la proeza y dejaron para la Historia la frase “Un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la Humanidad”, palabras que fueron recogidas en directo y distribuidas por la estación espacial que la NASA tenía en Maspalomas, gracias a la cesión gratuita de los terrenos por parte de la familia Condal como centro de comunicación fundamental en el programa espacial norteamericano en plena 'guerra fría'. Los tres astronautas acudieron poco después a Gran Canaria para agradecer la colaboración de los profesionales y la sociedad de Gran Canaria para hacer posible que se comunicaran con el mundo, al contar con sólo tres estaciones en el planeta para mantener el contacto con la nave: Cabo Cañaveral (USA), Perth (Australia) y Maspalomas (España).

Astronautas y esposas en el Hotel Oasis
Este acontecimiento, sin embargo, ha sido poco reconocido y corre el peligro de que pasen las fechas y perdamos una gran ocasión para dar a conocer el papel de nuestra isla en los momentos claves de la historia de la humanidad. Por ello, desde hace cuatro años he intentado recabar los apoyos para realizar una serie de actividades que pongan en valor el papel histórico que jugó Maspalomas en la aventura espacial (programas Mercury, Gemini y Apollo) y en particular en la llegada del hombre a la luna. Hechos históricos en los que la participación de la Estación Espacial de Maspalomas es fundamental, aunque en otras ciudades, islas y territorios se abran museos del espacio o el cosmos, mientras aquí han desaparecido o están arrinconadas las instalaciones que hicieron posible la conexión por radio con la luna. Un hecho sin precedentes, poco entendible en este mundo de smartphones e internet.
Los astronautas tras recibir el 'Can de Plata'
Para ello, he propuesto -todavía sin éxito- realizar diferentes tareas de recopilación de todos los objetos y materiales que recuerdan este hito histórico.
  • Recuperación de la antena (todavía existe, aunque sin uso) que recibió el mensaje para instalarla como monumento en algún enclave singular de Maspalomas.
  • Elaboración a tamaño real de un módulo espacial que podría formar con la antena un conjunto monumental de referencia para los visitantes.
  • Localización de todos los equipos de la época, las fotografías y grabaciones de película que se realizaron en aquellos momentos en la estación y, en especial, con motivo de la visita de los astronautas para una exposición y, quién sabe, un posible museo o centro de interpretación.
  • Realización de un manual para docentes con la información sobre el acontecimiento para distribuir en centros educativos.
  • Celebración de jornadas con personal del INTA, el IAC y la ACIISI para divulgar el conocimiento de la actividad científica que nos vincula desde hace más de medio siglo con el espacio.
  • Invitar a la NASA a participar de esta conmemoración y solicitarle uno de los trajes (o réplica) de los astronautas que protagonizaron la gesta para, con el resto de objetos y materiales recopilados, crear una exposición y si fuera suficiente un museo o centro de interpretación.
Paseo ante el Centro Helioterápico.
Para el 50 aniversario he propuesto además...
  • Creación de un Comité Organizador: INTA, Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, Cabildo Insular de Gran Canaria, ACIISI, IAC, Familia Condal y expertos a designar.
  • Creación de un Comité de Honor con la representación institucional del Estado e invitar al director de la NASA.
  • Preparar los actos de la jornada conmemorativa.
  • Preparación de la plaza, rotonda singular o espacio público donde se colocará la antena y la reproducción del módulo lunar conmemorativo
  • Exposición, web y libro sobre el acontecimiento, los personajes, recursos y actividad desarrollada en la Estación de Maspalomas.
Y para su máxima divulgación, la convocatoria de concursos administrativos para celebración de los eventos y concursos:
  • Documental
  • Semana de la ciencia y el espacio
  • Cómic
  • Concurso de dibujos y redacción
  • Folletos o libros
  • Composición musical La luna sobre Maspalomas.

lunes, 21 de agosto de 2017

La hipocresía apunta al turismo

'El grito' de Munch graciosero.
"La Graciosa. Turismo masivo en 29 km" reza el titular de una cadena de televisión sobre lo vivido este mes de agosto en la isla chinija. ¿Es el turismo el culpable de la masificación? Pues, como todo: si y no. Y menos hoy día, cuando puedes encontrarte con que al mismo tiempo no cabe un alfiler en el fútbol, los comercios, el campo o la playa. Todo está abarrotado, y no de turistas precisamente. Porque ir a pasar el día a la Playa Amarilla o Las Conchas es una opción al alcance de muchos. Más gente habrá, seguro, en Melenara o en Guguy, y nadie culpa al turismo de esas movilizaciones que se desplazan de un lugar a otro para entretenerse con cualquier cosa, incluso con la llegada a la playa de chuchos, mantas y rayas a desovar, con las molestias que producen cientos de personas en la orilla intentando grabarlas con sus móviles. Pero, insisto, eso no es turismo. La OMT lo dice bien claro: «actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos a su entorno habitual por un período de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, negocios u otros». Y, si no hay pernoctación, se trataría de excursionistas. Habrá que ver quién dice a los conejeros que no vayan de excursión a La Graciosa o a los majoreros a pasar el día en Lobos.

Sin embargo, hay quienes se frustran porque se creen con el derecho a ser los únicos habitantes de la tierra y a disfrutar en exclusiva de los recursos del planeta. Los mismos que han encontrado un cómodo chivo expiatorio de todos los males: el turismo, al que culpamos incluso de nuestros fracasos como sociedad individualista acaparadora de los espacios que compartimos y que reflejan la falta de educación, exceso de vulgaridad y el egoismo como norma. Y así nos va. Cuando nos encontramos con que La Graciosa recibe a diario al triple de personas que los que residen en la isla. O que Lobos se llena de paseantes que -contradictoriamente-buscan la soledad. Nos contraría, aunque esas masas no sean extranjeros (ni propiamente turistas) sino visitantes isleños en su mayoría, señalados despectivamente como 'turistas' o peor dicho: 'turismo de masas', la nueva plaga…

Y es que le colgamos el sambenito de 'turismo de masas' a lo que en realidad era 'turismo popular', el turismo de los trabajadores que habían logrado desde 1936 (en Francia) la aprobación de sus periodos de vacaciones pagadas. A partir de ahí, con un lenguaje clasista, se les menospreciaba a pesar de que suponía un cambio cualitativo respecto al antecedente: el mochilero. Un cambio que obligaba a contar con nuevas infraestructuras para un número creciente de viajeros: hoteles, apartamentos, aeropuertos... E, incluso, templos para el culto de otras religiones. De hecho, el turismo propició el ecumenismo y la socialización del ocio y los servicios. Curioso que ahora se pretenda restringir la actividad turística a unos pocos privilegiados y que el conjunto de la sociedad viva a cuenta del turismo.

Pero bueno, dicho esto, han transcurrido varias décadas desde la irrupción del turismo popular o charter y nos encontramos con brotes de la llamada turismofobia que se manifiesta como rechazo a la llegada masiva de personas que transforman la ciudad en un lugar incómodo para vivir, más caro y, en ocasiones, insoportable con borrachos ruidosos y embrutecidos. Pero no tienen por qué ser turistas, que también puede haberlos. En realidad, es una amalgama de visitantes y vecinos, o en ocasiones verdaderas hordas de maleducados, guarros y egoistas.

'Bioagaete' masivo.
En realidad, la mayoría de los turistas vienen a encerrarse en sus guetos de seguridad, hamaca (si la consiguen), piscina y comida. Y más si acuden a establecimientos de todo incluido. Por el contrario, los lugares masificados en las islas muestran otro perfil de gentes que hacen ostentación de su condición de colectividad abierta con algún turista espontáneo, para la diversión o el espectáculo, de forma cívica y gratificante, o todo lo contrario, aunque para mostrar la falta de educación y respeto no hace falta una muchedumbre. Hay quien mancha un santuario aborigen con un corazón y su nombre, o pinta el grafitti estúpido en el roque del Fraile, garabatos que invaden los rincones de la isla. Tampoco hace falta la masa para tirar la basura al suelo junto a una papelera llena en vez de llevarla hasta otra papelera o contenedor, pero la pulcritud supone esfuerzo y cooperación palabras devaluadas en cerebros vacíos o cargados de egoismo, que no es sinónimo de turismo.

La hospitalidad, cortesía, civismo son los principios de la actividad turística, pero hoy día son palabras desvirtuadas en una sociedad en la que se extiende la creencia de que todos los derechos son de uno y los deberes del otro. La playa, el campo, la acera, todo es de cada uno, exclusivo, y hasta la masificación de la que todos participamos es culpa de los otros. Cuando nosotros somos parte de esos 'otros'.

De ahí que muchísima gente culpe de los excesos al turismo y no reconocen la incultura, idiotez, falta de educación, sobrepoblación y un larguísimo etcétera. Incluso los vertidos fecales al litoral parece que son solamente producidos por los turistas (vendrán con bandera, supongo), como si no tuviéramos la obligación de depurar las -nuestras- aguas residuales que se mezclan en el mar con buques incendiados con mercancías peligrosas, que no son precisamente cruceros turísticos, pero nadie ha inventado la palabra puertofobia.

Es cierto que se producen encontronazos o situaciones delicadas por la llegada de un perfil de turistas indeseable, aunque no mucho peor que algunos personajes de las hinchadas futboleras o de destinos que apuestan por el low cost y las borracheras sin fin. Y también es cierto que hay destinos que han exiliado al residente por el floreciente negocio de alquiler de alojamientos, como en el caso veneciano pero ¿estaríamos dispuestos a dejar de visitar esos lugares y dejar de ser parte del problema?

viernes, 11 de agosto de 2017

La frágil frontera entre la hospitalidad y la turismofobia

El Queen Mary en La Luz, AÑOS 60 (FEDAC).
El rechazo a lo foráneo no es nuevo, es parte de la forma de ser de la humanidad que, aunque inmersa en la globalización, mantiene sus reflejos psicológicos grupales propios de tribus o comunidades que abandonaron el nomadismo para asentarse en lugares donde se consolidaron y crearon sus estructuras sociales entre las que figura la propiedad o la religión. De ahí que uno de los primeros casos de 'turismofobia' podríamos señalarlo en los inicios del turismo de salud, cuando los ciudadanos temían el contagio de enfermedades, o en una segunda etapa cuando arranca el turismo de masas, cuando había un rechazo doctrinal a las creencias religiosas de los chonis, el posible contagio de su democracia o, más importante, la moralidad pecaminosa de aquellas mujeres que mostraban con descaro sus cuerpos en bikini.

Lo de ahora es bien distinto, es el rechazo a un modelo de turismo que ha producido la mayor transformación y desarrollo económico conocido en las islas, pero que también ocasiona situaciones no deseables, aunque en esto hay demasiados tópicos y desinformación por falta de explicaciones e iniciativas pedagogicas para explicar la actividad turística y, sobre todo, para poder rentabilizarla. Algo que han hecho bien en otros destinos creados y diseñados para atraer turismo porque, no nos llamemos a engaño, todos quieren hacer turismo y sólo vemos los problemas en casa, aunque la culpa de esos problemas sea de los propios gestores de cada destino y no del turista que viene atraído por lo que se le ofrece.

Y es que no hay sector que más incremente sus salarios en España, que aporte tanto al PIB, que realice un uso más eficiente del agua, que incorpore los equipamientos para la producción de energía limpia, o que genere más ingresos y empleo en la Comunidad. Sin olvidar el auge de producciones cinematográficas que mejoran la marca isleña a pesar de que también surgen detractores. Y, dicho esto, si decidiéramos cambiar de modelo económico ¿habría otro sector que pudiera cubrir mínimamente la actividad en las islas? La industria no puede absorberlo, el sector agropecuario está subvencionado y los sueños de una sociedad tecnológica de alto valor añadido se desinflan con la diáspora masiva de profesionales a otros países o regiones... Y así cualquier posibilidad.

Promoción del Hotel Santa Catalina.
Poca memoria tenemos cuando nos quejamos de que el turismo ocupa las zonas de mayor valor ambiental de las islas, cuando hace poco más de cinco décadas eran el suelo improductivo que nadie quería. Ni recordamos que los monocultivos agrícolas nos conducían inexorablemente a crisis profundas que desembocaban en hambrunas y emigraciones masivas. 

Guía ilustrada por Néstor.
Pero tampoco debemos tirar voladores por el modelo actual. Un negocio turístico que controlan mayoritariamente agentes foráneos, que se centra en el sol y playa (que sale gratis a los turistas) a precios competitivos, o sea, de bajo beneficio para el destino (por culpa nuestra) y una obsesión desde las administraciones por traer más y más turistas -como si esa fuera la única medida posible de éxito- dedicando a ello cuantiosos recursos públicos en vez de sentar las bases de un modelo de progreso y sostenible, que prime la obtención de rentas y la ocupación para los residentes. Y la culpa no hay que echarla a las empresas turísticas que ni 'venden' las cifras de entrada de turistas ni encuentran en las islas las personas formadas para sus plantillas, y mucho menos planifican el territorio para convertir el litoral en cascadas de construcciones sobre el mar que confirman el efecto masificador del modelo actual en el que impera el 'low cost' en todos los ámbitos.

No olvido que hay numerosas debilidades en el sector turístico canario: poco competitivo en precios (nos salvaron las 'primaveras árabes'), de bajos salarios (por el perfil del sector de baja cualificación, aunque es el que más incrementa salarios), por su importante consumo energético, la llegada de personal foráneo, la demanda de infraestructuras y equipamientos, o la tendencia al turismo residencial (pero no olvidemos que en un principio fueron los propios canarios quienes compraron apartamentos para obtener rentas), la dependencia de los turoperadores extranjeros, o el riesgo del 'monocultivo' en un mercado global, etc. etc. Pero no se ha puesto freno a determinadas fórmulas que atraen turistas más propios de 'Resacón en Las Vegas' que de un destino de tranquilidad, bienestar y oferta de ocio novedosa y atractiva.

No quiero decir con ésto que la calidad se imponga a través de restricciones y exigencias medidas en estrellas de los establecimientos: hay hoteles de pocas estrellas con gran calidad en su segmento, al igual que apartamentos e incluso viviendas vacacionales. La calidad viene dada por el gasto en destino y eso se da en diferentes tipos de establecimientos con un beneficio mayor en el destino. Por ello, plantear por ejemplo poner una tasa es generalizar y dar una respuesta errónea al problema.

Sin embargo, la respuesta no ha de ser la de poner punto final a nuestra proverbial hospitalidad, una de las más valoradas cualidades de nuestro destino, para acusar al turismo de los males de la sociedad. Estamos jugando con fuego y contra los intereses de la mayor parte de nuestra sociedad. Hablemos de mejorar el turismo y convertirlo en el eje vertebrador de nuestro bienestar y de nuestro desarrollo tecnológico. Convirtamos las islas en ese lugar de salud (hoy lo llaman wellness) y de inovación y tecnología con nuevos productos para el turismo que, en esto, no hemos sido conscientes ni consecuentes con las oportunidades que nos ofrece la actividad turística.

jueves, 10 de agosto de 2017

Entender el caso del Oasis de Maspalomas

Colón o astronautas. Motivos para la protección.
Una sentencia del TSJC insta a declarar Bien de Interés Cultural (BIC) como Sitio Histórico al Oasis de Maspalomas (Gran Canaria), por el paso de Colón por Maspalomas en su cuarto y último viaje. El apoyo judicial a la iniciativa del expresidente del Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna, ha sido aplaudida por éste, mientras el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana y las empresas afectadas estudian si la recurrirán. Particularmente, me alegro de que este espacio pueda aspirar en un futuro a recuperar su papel como joya paisajística, pero disiento de que el tribunal haya considerado solamente como arbitrario el rechazo del Gobierno de Canarias a la declaración del BIC, cuando tan sólo el motivo y la delimitación propuesta ya es suficiente arbitrariedad. Incluso, añadiría falta de valentía porque en realidad de lo que se trataba era proteger una parcela que a lo largo de los últimos 50 años ha protagonizado más páginas de periódicos que cualquier otro asunto.

Pero, por un motivo vuelvo a si Colón puso su pie en una piedra o en una duna, o que Colón desembarcara o no, o que Maspalomas en 1502 era un territorio apenas conocido y sin delimitar. Y todo ello, porque el ex presidente del Cabildo ha acusado de no defender los intereses de los grancanarios a Editorial Prensa Canaria (La Provincia), a José Ignacio Mañaricúa (presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas) y a quienes no compartían su criterio. Y eso no es cierto. En todo caso, se produjo un debate a la altura de la importancia del lugar y la historia. Una discusión que puso de manifiesto que las administraciones de diferente tipo, color político y ámbito acumulan un volumen de arbitrariedades sobre este lugar que debería dar vergüenza a más de uno y siempre en detrimento del interés de los grancanarios.

Para entender esta situación hay que remontarse a la primera propuesta turística para Maspalomas que, lógicamente, la encontramos en el visionario Néstor Martín-Fernández de la Torre, quien afirmó "Hemos de tener en cuenta también la formidable playa de Maspalomas. No concibamos las cosas en pequeño, sino en grande, con la vista en el porvenir" (1939).

Zona protegida por el BIC.
Posteriormente, el Cabildo Insular presidido por Matías Vega Guerra plantearía varias posibilidades para el lugar, encargando en 1952 al el arquitecto mernorquín Nicolás María Rubió Tudurí, el proyecto del entorno del oasis Maspalomas, quien ideó unos jardines, un zoológico, campo de golf... También pidió al arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre un proyecto de albergue o parador. Ideas que fueron rechazadas por la familia condal que, aceptando el reto de Néstor, sacaron adelante el Concurso Internacional de Ideas Maspalomas Costa Canaria (1962), con la colaboración del arquitecto, Manuel de la Peña Suárez, quien llevó a término el concurso y, posteriormente, sería encomendado para buscar al arquitecto que pudiera crear “el mejor hotel del Atlántico” en el oasis, sugiriendo al equipo Molezum-Corrales con un proyecto que tuvieron que adaptar a la realidad. El suelo no podía soportar un edificio de gran altura por lo que se optó por uno más bajo y ancho. Los problemas de las aguas subterráneas desaparecerían con el tiempo, a causa de la construcción de presas y la canalización del barranco que restarían agua al subsuelo. Además se realizarían otras construcciones: viviendas y apartamentos que bordean la charca, el hotel IFA Faro en primera línea de costa (del fondo de inversión alemán IFA que sería comprado por Lopesan), el centro comercial y luego los establecimientos de Theo Gerlach (Palm Oasis, Residencia o el Dunas que sería demolido el 5 de junio de 1989).

El hotel Oasis sería ampliado de 148 a 350 habitaciones, lo que provocó una sentencia que declaraba ilegal la ampliación, por ocupación de zonas verdes de uso público. La sentencia fue declarada inejecutable (hay otros casos 'llamativos' de sentencias inejecutables en las islas, como el edificio de Balito en Mogán, levantado sobre el mar, o el aparthotel Fariones en Tías, por superar la cota de la carretera).

Uno de los primeros mapas que sitúa Maspalomas en 1686.
Adquirido y reformado de forma radical en su interior por Banesto, fue posteriormente vendido a la cadena Riu, que inició en 2012 el procedimiento para reformarlo y ampliar sus camas hasta 450 con un diseño criticado, lo cual dio origen a la petición de varios profesionales y de la empresa Lopesan de declarar el edificio como Bien de Interés Cultural por su valor arquitectónico (su protagonismo en la primera expedición a la Luna no fue considerada importante!!!), cuando ya tenían licencia municipal para iniciar la obra. El Cabildo rechazó proteger el inmueble pero declaró la zona como Sitio Histórico por el paso de Cristóbal Colón en su cuarto viaje. Y el Gobierno de Canarias rechazó tal pretensión. En ese proceso, surge una sentencia en 2016 que afirma que el establecimiento (y otros existentes en el lugar) está dentro de la Reserva Natural de las Dunas y que hubo un “error” en la delimitación del suelo en la Ley de Espacios Naturales y en el Plan General de Ordenación Urbana, del que ningún técnico municipal o autonómico se dio cuenta en su momento. ¡Menudo error!

La parálisis del proyecto de Riu también también ha frenado la renovación del obsoleto centro comercial y congela cualquier actuación sobre el resto de edificaciones del lugar. A ello se suma los vaivenes del Palmeral Tony Gallardo, cuyo estado de abandono ha sido objeto de constantes denuncias.

Otros problemas que afectan al espacio son la pérdida de arena del ecosistema dunar, o el impacto de la canalización del barranco, lo que impide la histórica distribución de las aguas en el conjunto del antiguo oasis.

Maspalomas en planos de 1746.
Y, al final, se declara Sitio Histórico porque en dos líneas escritas por el hijo de Colón y otro marino, se dice que pararon en Maspalomas a coger agua y leña. Sin aportar ningún otro dato. Es cierto e indiscutible que existen esos documentos históricos, como ha documentado perfectamente el catedrático Manuel Lobo Cabrera. Pero también es cierta la ambigüedad e indefinición de dichas citas. Y es que señalar el palmeral como el lugar concreto para declarar como Sitio Histórico no deja de ser una absoluta arbitrariedad cuando Maspalomas era el topónimo que abarcaba desde Juan Grande hasta El Pajar. Lo que es mucho territorio. Igualmente, creo que más importante que su cuarta expedición lo es la primera, y no ha sido declarado Sitio Histórico ni Gando ni la bahía de La Luz.

Además, el cuarto viaje fue desastroso para el Almirante de la Mar Océana, ya que no le dejaron desembarcar ni resguardarse del huracán en La Española. Estuvo en Panamá, donde hoy está el canal, y desistió de buscar el Pacífico. Fue atacado por los guaymis. La 'broma' devoró la madera de sus barcos hasta hundirlos y no pudo arreglarlos porque los calafateadores habían muerto en los ataques indígenas. Se refugió en Jamaica durante varios meses donde se amotinó parte de la expedición liderada por los hermanos Porras provocando conflictos con los indígenas de los que se salvó gracias a un eclipse de luna y mucha superstición. Envió en una lancha a Méndez a pedir ayuda a La Española, donde llegó tras cuatro días a remo. La misma distancia tardó 45 días Colón en recorrerla con el barco que vino a recogerlos por los fuertes vientos en contra. Regresó enfermo a España y falleció dos años después. Un cuarto viaje para olvidar que se ha convertido en el argumento fundamental para una declaración de Sitio Histórico en vez de liderar la recuperación como símbolo insular del conjunto del palmeral dentro de la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, como bien apuntan en sus informes los mismos técnicos del Cabildo.

lunes, 7 de agosto de 2017

Arucas, la 'montaña' y su Secreto

Mesón de la Montaña de Arucas (1963)
Difícil tarea convertir el Mesón de la Montaña de Arucas en un negocio rentable. Un lugar donde la naturaleza ofrece una Atalaya privilegiada sobre un territorio que hace unas pocas décadas mostraba un espectacular paisaje cubierto por las plataneras exclusivamente y que en algunas postales de la época se denominaba 'Bananaland'. Hoy el abandono de muchas parcelas, la proliferación de construcciones (en lugares de gran impacto visual) y las grandes 'heridas' sobre el paisaje de carreteras han modificado la visión bucólica que se regía por las señales horarias del reloj de la Heredad de Aguas.

La localización de la vía de ascenso al pico es un poco complicada y el trayecto forma una espiral que al final nos regala varios obsequios dignos de disfrutar: Una construcción de Manuel de la Peña integrada en el espacio y representativa de la arquitectura que marcó nuestra personalidad y reconocimiento en los sesenta; miradores hacia los distintos puntos cardinales de la isla y su horizonte norteño; y un restaurante con una completa oferta para todas las edades y gustos.
Ubicado en uno de los enclaves más llamativos y mejor situados del norte de Gran Canaria, el restaurante 'El secreto de Arucas' reúne unas condiciones atractivas para el visitante.

El establecimiento, construido por encargo de la Marquesa de Arucas, presenta una estructura amplia y moderna -a pesar de los más de 50 años transcurridos desde su construcción-, que es imperceptible desde la distancia por su acertado emplazamiento y diseño. En la actualidad, el mobiliario y la reforma de sus estancias, han recuperado el encanto inicial para que los usuarios puedan degustar una amplia y atractiva carta con productos frescos de huerta y del mar.

Atalayas de Gran Canaria

El origen volcánico de las Islas Canarias ha dado lugar a la presencia de numerosas atalayas con excelentes vistas panorámicas de las bellezas del paisaje de las islas. En particular, en Gran Canaria existen varios ejemplos de esta actividad volcánica, especialmente en el norte de la isla, con llamativos enclaves como el pico de Bandama, Montaña Cabreja (San Mateo), la montaña de Guía-Gáldar, la montaña de Firgas, El Helechal (Valsequillo) o el pico de Osorio (Teror), si bien la montaña de Arucas es una de las mejor situadas para contemplar la comarca norte e, incluso, poder disfrutar de las vistas del Teide o el conjunto volcánico de Las Isletas sobre la capital insular.
En la mayoría de estos picos, se han realizado miradores, restaurantes, hostales... Iniciativas que pretenden poner en valor los paisajes y vistas de la isla desde sus principales atalayas naturales.

Vistas desde la montaña de Arucas (FEDAC. 1927)
La conquista de Gran Canaria a finales del siglo XV trajo consigo la implantación de la religión católica, con la colocación de sus templos y santuarios más destacados en aquellos lugares donde se rendía culto a los símbolos de las creencias de los antiguos canarios, vinculados a los elementos naturales, los solsticios, los tiempos vinculados a las cosechas y a la fertilidad, entre otros. Los hitos geológicos de la isla no quedaron al margen de estos usos, con lo cual la propia montaña también cuenta con una cruz que domina toda la comarca.

Esta cruz tiene una inscripción en latín: “el día último de 1900”, y es todo un símbolo para los vecinos y vecinas del municipio norteño desde su infancia. Asimismo, recuerdan que fue realizada con unas vigas de tea que obtuvieron de un edificio del casco de Arucas construido en el siglo XVII. Su uso, además de servir de ‘antena’ religiosa de todo el norte, estaba vinculado a los ritos más importantes y por ello se encendía durante la fiesta de San Juan y también en navidades. Y no estuvo libre de las inclemencias del tiempo, ya que un temporal de viento la partió por su base y fue instalada nuevamente. Aquella cruz tenía una base de 25 metros cuadrados que soportaban la cruz de gran altura sobre uno de los bordes del cráter, pero tras su rotura y la construcción del Mesón, fue rodada para ser instalada en otro punto de la montaña sobre una base rectangular escalonada de sillares de cantería azul propia de la zona de Arucas.

Celebración del Día del Árbol (FEDAC. 1930)
En el caso de Arucas, la cima se encuentra a unos 410 metros de altura, con lo que 'oficialmente' no tiene la consideración de 'montaña', dado que la altitud mínima de una elevación del terreno para ser considerada montaña es de 700 metros sobre el nivel del mar. Pero popularmente se la conoce como tal, algo similar a lo que sucede con la construcción de la iglesia de Arucas, cuya magnífica obra en piedra de cantería ha dado lugar a que muchos la denominen 'la catedral de Arucas' sin serlo.

Red de miradores. De Néstor a Manuel de la Peña y otros intentos

La isla de Gran Canaria tiene una trayectoria histórica muy vinculada al turismo. El propio nombre del Archipiélago como parte de la región macaronésica define a la perfección el atractivo que estas islas han tenido para la cultura europea desde el surgimiento de la literatura clásica, con las obras de Homero (La Odisea, La Iliada, 700 AdC), donde sitúa en las islas el paraíso para los dioses y los humanos más destacados tras su muerte. Esa mitología también tiene que ver con la Biblia (primeros textos del Génesis), donde se habla del paraíso en los siguientes términos: “Jehová Dios hizo crecer del suelo todo árbol deseable a la vista de uno y bueno para alimento, y también el árbol de la vida en medio del jardín, y el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara”.

De ahí que a lo largo de los siglos la leyenda se viera incrementada con la convicción de que el jardín terrenal existía y estaba en la macaronesia, también conocidas por los escritores clásicos como las islas de los hombres felices, los campos Elíseos o el jardín de las Hespérides… Y así lo retrató Hieronimus Bosch, ‘el Bosco’, en su tríptico del Jardín de las delicias, donde Adán y Eva vivían felices junto a un drago, el árbol de la vida. Y no es el único artista flamenco que tiene referencias de Canarias, ya que el comercio de caña de azúcar desde las islas con los puertos de los Países Bajos dio lugar a un intercambio de arte a cambio de dulzura. Un arte que pretendía retratar a isleños en paisajes imaginados por los pintores, con escenarios de oídas para ambientar a los cultivadores de caña de azúcar propietarios de molinos y mecenas de artistas. Pero ninguno de los artistas flamencos pudo reflejar las montañas volcánicas de nuestra tierra desde un territorio en el que la llanura es rara vez cortada en el horizonte.

No así los artistas canarios, inspirados en su paisaje y su paisanaje para crear una producción original, tanto en las corrientes internacionales como en iniciativas tan propias e inimitables como lo es el movimiento indigenista, en el que el color, las figuras humanas y la flora giran en torno a un paisaje de tierras volcánicas y geografías accidentadas con sus cuevas como símbolo de identidad y de la íntima relación del pueblo grancanario con la tierra.

El Mesón de la Montaña

El arquitecto José Luis Gago Vaquero, en su obra 'Manuel de la Peña Suárez, estructuralismo y experimentación en la arquitectura de los 60' (Centro Atlántico de Arte Moderno, 2007), describe el Mesón de la Montaña de Arucas (1963) como una actuación que continúa el modelo de implantaciones “con el que el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria organizaba rutas por el interior de la isla, en Arucas y sobre el vértice de la montaña en la que se asienta la villa, Manuel de la Peña va a proyectar un mesón que complementa y rentabiliza el mirador sobre el valle de plataneras. Por encargo de la Marquesa de Arucas, el arquitecto diseña una sencilla edificación que, discretamente, se asienta sin perturbar el perfil de la montaña y sin las ostentaciones ni los excesos decorativos con que se proyectaron la primera y segunda generación de referentes turísticos”.

Mesón de la Montaña (1963)
“Sobre la meseta elíptica que dejó la boca del volcán, de aproximadamente 150 x 100 metros. De la Peña dispone una retícula cuadrada de cuatro metros de lado, sobre cuyas aristas levantó pilares y cruzó vigas a 2,6 m del piso. Los pilares metálicos, compuestos por 4 perfiles en 'L' formando una cruz, y las vigas, de hormigón armado, de 20 x 60 cm, forman una estructura muy curiosa en la que los sucintos pilares, pintados de negro, soportan las sobradas vigas, pintadas de blanco. La tensionalidad de la estructura se transforma en una inesperada construcción inversa que parece tener la cimentación aérea”.

Añade el autor, “De los 63 cuadrados de que constaba la retícula 18 estaban cerrados, 16 abiertos formando una terraza y 9 componían un patio interior ajardinado. En total 848 m2 de los cuales 600 eran el mesón y 248 su envolvente”.

“El cerramiento, en cuanto no correspondía a áreas de servicio, era totalmente acristalado y permitía una visión panorámica de los jardines y del paisaje de las cumbres y el océano. Ante la general transparencia del edificio, la pregnancia cromática resaltaba la perspectiva geométrica de la estructura en una inequívoca alusión a la desmaterialización de los volúmenes”.

“Puede que el detalle más elocuente de esta alusión radique en la manera con que resolvió el extremo de las vigas de borde: prolongando 100 cm cada viga sobre la vertical de los pilares daba la sensación de que el mecano con el que se había construido o se estaba desmontando o iba a contemplarse. Duda o inquietud que resultaba tan atractiva como sugerente”.

“Pero De la Peña no sólo dibujó las siluetas de los muebles, sino que diseñó todas las carpinterías del mesón, ya fueran muebles o amueblamientos. Entre éstos estarían los mostradores, estanterías y poyos del office y la cocina. Entre aquéllos, las sillas, mesas y taburetes.

El Secreto de Arucas

Tras unos 65 años de historia, este establecimiento ha sido gestionado por diversas empresas que marcaron su impronta en el inmueble y en el entorno, tras lo cual se produjo el cierre de la actividad en verano de 2012 hasta que fue reabierto en 2014 con una imagen renovada que rescataba el proyecto inicial del prestigioso  arquitecto Manuel de la Peña, con sus cuatro miradores paisajísticos desde los que se puede observar la vega agrícola y la ciudad, el Teide, Las Canteras y hasta Fuerteventura, en los días más claros.

Las instalaciones se habían deteriorado como consecuencia de improvisadas ampliaciones que acabaron con uno de los iconos de la arquitectura grancanaria de la segunda mitad del pasado siglo. Sus propietarios decidieron retomar el Mesón y actualizarlo tirando los muchos añadidos que se realizaron durante décadas y que rompían la idea original del arquitecto Manuel de la Peña, así como añadieron nuevos equipamientos que respetaban el conjunto arquitectónico y una oferta gastronómica singular y atractiva.